Manual de operaciones psicológicas … para el buen uso de ingleses y argentinos


Ahora que a unos y otros se les calienta la sangre y se ponen pasionales y, como los bulldogs, se dedican a mostrarse los dientes nada más que por un pequeño archipiélago de unas cuantas islas desoladas y de millones de millones de barriles de buen y costoso petróleo allí debajo, se recomienda la lectura y buen uso del siguiente Manual.

1.-  Saquen a ventilar sus mejores y más sofisticados juguetitos de guerra, sus avioncitos y sus barquitos, para tratar de asustar al otro, o para que el otro crea que se va a asustar con sus avioncitos y barquitos.

2.-  Hagan las declaraciones más rimbombantes y ruidosas posibles ante la prensa, o sea metan ruido, para que todo el mundo crea que se odian y entienda porqué se miran feo, pero sabiendo que todo se trata de juegos mediáticos, de efectos de pantalla y de operaciones psicológicas.

3.-  A medida que se acerca la fecha conmemorativa hagan harto circo y ruido público, para la galería.  Al dí siguiente de la fecha conmemorativa, nadie se acordará de nada, en la platea.

4.-  Sigan haciendo abundante parafernalia mediática, mientras los multi-millonarios negocios entre ingleses y argentinos, bancarios, financieros, industriales, comerciales, energéticos y de servicios, en Gran Bretaña y en Argentina, siguen viento en popa.

4.-  Saquen a relucir sus propias medallas, sus héroes, sus testimonios desgarradores y piquen fino la cebolla.

5.-  No se compliquen la vida finalmente.  Dejen que los ingleses celebren su victoria en las Falklands y dejen que los argentinos conmemoren su derrota en las Malvinas.

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2 pensamientos en “Manual de operaciones psicológicas … para el buen uso de ingleses y argentinos

  1. Y de nuestro lado, sigamos victimizándonos, para tapar que hace 30 años fuimos los agresores.
    Se repite una y otra vez que “el primer muerto fue argentino”, como si hubiéramos invadido las islas sólo con boleadoras. Y que el hundimiento del Belgrano fue un crimen de guerra, ja! No sabía que en la guerra no se podía hundir barcos enemigos. Y a la vez nos felicitamos por los barcos hundidos por nuestra fuerza aérea. Los hundidores nuestros son héroes, los hundidores de ellos criminales. Así se fomenta el odio.
    Se dice que la guerra fue una aventura loca de un genocida, pero ¡conozco varios que querían ir a combatir! Ni hablar de los que apoyaban la idea.

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